La casa de Añorga en la batalla de Velate: honor y artillería en la conquista de Navarra
El devenir del Reino de Navarra quedó sellado el 7 de diciembre de 1512 en un cruento enfrentamiento en el paso de Velate. Este episodio bélico se inscribió en la pugna por el control del territorio navarro, tras la incursión de las tropas de Fernando el Católico, quien, apoyado en la potencia militar del duque de Alba, había desplazado del trono a Juan III de Albret. La resistencia navarra, auxiliada por fuerzas gasconas, intentaba revertir la imposición castellana y restaurar su monarquía legítima, mientras las milicias guipuzcoanas actuaban como baluarte del nuevo orden peninsular.
El choque en el desfiladero
La Batalla de Velate fue un hito decisivo por su importancia estratégica. Al paso del puerto, la retaguardia de las fuerzas franco-navarras fue sorprendida por las milicias guipuzcoanas. La efectividad de la emboscada impidió que los navarros reconquistasen Pamplona, obligándoles a replegarse hacia el valle del Baztán tras perder su artillería en el combate.
Más allá de la incertidumbre sobre el resultado táctico final que sugieren algunas fuentes, el impacto político de Velate fue incuestionable: se convirtió en el símbolo de la consolidación del dominio castellano y de la firme determinación de los guipuzcoanos en la defensa de sus compromisos.
La distinción heroica de los Añorga
La participación de la Casa de Añorga en estos hechos no fue accidental, sino que destacó por un valor excepcional recogido en las crónicas de la época. Según el tratado Nobleza original de la provincia de Guipúzcoa y los escritos de Gerónimo de Vila, los progenitores de este linaje se distinguieron por su «valor y arresto» al oponerse al avance del ejército enemigo.
Las crónicas subrayan que los miembros de la casa solariega fueron piezas clave en la victoria que permitió la captura de las doce piezas de artillería navarras. Estos cañones fueron presentados ante el Castillo de Pamplona como un servicio al entonces joven archiduque Carlos —futuro Carlos V—, lo que motivó un reconocimiento excepcional por parte de la reina Juana de Castilla.
Legado heráldico y memoria histórica
Como recompensa a la lealtad y el esfuerzo militar demostrado, la reina Juana mandó incorporar, en 1513, las doce piezas de artillería al escudo de la provincia de Guipúzcoa. Para la familia Añorga, este hecho supuso una honra extraordinaria; los documentos de la época atestiguan que la casa gozó de esta ilustración heráldica como señal auténtica de su naturaleza y origen hidalgo.
Un símbolo transformado
En la historia contemporánea, este símbolo vivió una transformación significativa. En 1979, las Juntas Generales de Gipuzkoa decidieron eliminar los doce cañones del blasón provincial como un gesto de fraternidad y buen entendimiento hacia Navarra. No obstante, para la historia del linaje Añorga, Velate permanece como el testimonio de un pasado donde el honor familiar se entrelazó con el destino mismo de la provincia, dejando una huella que todavía hoy define su prestigio histórico.