Joseph Christoval de Añorga Gorostiaga y la consolidación heráldica del linaje

Joseph Christoval de Añorga Gorostiaga sucedió a su padre, Christóval de Añorga Gómez de Egusquiza, en la titularidad de la Casa Solar, consolidando su posición mediante una política de alianzas matrimoniales estratégicas propias del siglo XVIII y la certificación definitiva de su nobleza.


Portada de la Real Ejecutoria
Portada de la Real Ejecutoria de Nobleza.

El heredero y las alianzas matrimoniales

El 30 de agosto de 1706, las familias Añorga y Alcega se reunieron en Rentería para formalizar el contrato matrimonial ante escribano. La contrayente, Francisca Antonia Alcega Olazábal, hija del escribano Blas de Alcega y de Savina Olazábal, aportaba un patrimonio considerable que incluía la casería Barrundia en Anoeta. Del enlace, celebrado el 15 de noviembre de 1706, nació Agustín de Añorga Alcega, quien garantizaría la sucesión. Sin embargo, Francisca falleció prematuramente en 1711.

Ocho meses más tarde, Joseph Christoval contrajo segundas nupcias con Josefa de Unanue. El contrato, firmado el 7 de diciembre de 1711, detalla una dote de 500 ducados y un ajuar que incluía «doce ovejas, seis cabras preñadas y tres camas de plumón con sus fundas de lienzo de Francia». De este segundo matrimonio nacieron siete vástagos, asegurando la robustez demográfica del linaje.

Gestión patrimonial y conflicto bélico

La transmisión de la propiedad se formalizó el 12 de diciembre de 1715, cuando su padre firmó la donación irrevocable de la Casa Solar. No obstante, este periodo no estuvo exento de turbulencias. Durante la Guerra de la Cuádruple Alianza, tras la capitulación de San Sebastián en 1719, las tropas del Duque de Berwick utilizaron la Casa Solar de Añorga como centro logístico. La peritación oficial de daños estimó los perjuicios en 14.230 reales de plata, cifra que denota la magnitud del saqueo sufrido.

La Real Ejecutoria: Certificación de Armas (1728)

Una vez pacificado el territorio, Joseph Christoval emprendió la tarea de legitimar formalmente la antigüedad de su linaje. En 1728, se trasladó a Madrid para comparecer ante Don Juan Alphonso Guerra y Sandoval, Rey de Armas de Felipe V. El objetivo era obtener la Real ejecutoria de genealogía, nobleza y armas.

Documento de la Real Ejecutoria de 1728
Extracto de la Real Ejecutoria de 1728.

El despacho final, expedido el 9 de febrero de 1728, certificó que el apellido Añorga correspondía a una casa solar infanzona de «notoria antigüedad», fundadora de la Iglesia Parroquial de San Sebastián de El Antiguo, donde ostentaban sepultura en lugar preferente dentro del Presbiterio.

Descripción heráldica y simbología

La certificación describe con precisión las armas facultadas:

  • El Escudo: En campo de oro, una encina verde (sinople), y al pie de ella un jabalí de sable (negro) andante.
  • El Timbre: Celada de acero bruñido, forrada de gules, adornada con lambrequines de los esmaltes del blasón.

El Rey de Armas destacó que el uso del campo de oro estaba reservado a Hidalgos de Casa Solar, simbolizando justicia y nobleza.

Escudo de Armas de los Añorga

Este documento facultó a Joseph Christoval y a sus descendientes para exhibir estas armas en «sellos, anillos, reposteros, tapices, casas y sepulturas», consolidando la identidad visual y el estatus jurídico del linaje.

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