Christóval de Añorga Gómez de Egusquiza
Nacido en 1652, Christóval de Añorga Gómez de Egusquiza asumió la jefatura del linaje en una coyuntura de extrema fragilidad institucional. Su gestión, marcada por la necesidad de reconstruir el patrimonio y la autoridad de la Casa Solar tras el turbulento mandato de su padre, se definió por dos ejes fundamentales: la defensa judicial del mayorazgo y la alianza estratégica con Gerónima de Gorostiaga.
De este matrimonio nacieron siete hijos: Magdalena (1681), Miguel Antonio (1684-1742), Estevan (1687), Luis (1687), Ana María, Joseph (1691) y Joseph Christóval (1691-1756), quien garantizaría la sucesión.
El litigio por la naturaleza del patrimonio
La ausencia de testamento de su padre, Joanes de Añorga Oscáriz, y las deudas acumuladas con acreedores como Antonio de Isasi y el general Miguel de Oquendo, sumieron a la familia en una profunda crisis. La disputa principal, no obstante, surgió en el seno doméstico: la madre de Christóval, María Gómez de Egusquiza, y sus hermanos, sostenían que los bienes familiares eran de libre disposición y debían repartirse equitativamente. Por el contrario, Christóval defendía que la Casa Solar estaba sujeta a vínculo y mayorazgo, tal y como había instituido su bisabuelo, Juanes de Añorga Berreyarza, en 1595.
Ante la imposibilidad de acuerdo, el 17 de mayo de 1674, Christóval elevó la causa ante el Tribunal del Corregimiento de Guipúzcoa. Su defensa argumentó que los bienes no habían sido divididos en los últimos ochenta años, prueba de su carácter indivisible. El 6 de junio de 1674, el corregidor Bernardo de Otalora Guevara, caballero de la Orden de Alcántara, dictó sentencia favorable al primogénito, ordenando a la madre y hermanos que cesaran en sus pretensiones y no perturbaran la posesión de Christóval sobre el solar y sus pertenecidos.
La alianza con la casa Gorostiaga: El contrato de 1675
Asegurada la titularidad jurídica, Christóval procedió a sanear la economía familiar mediante su enlace con Gerónima de Gorostiaga. Las capitulaciones matrimoniales se firmaron el 18 de diciembre de 1675 en la Venta de Oriamendi (San Sebastián), ante el escribano de Hernani, Francisco de Aguirre.
Los padres de la novia, Francisco de Gorostiaga y Marina de Azcarraga, aportaron una dote de 800 ducados de vellón, estructurada de forma que revela las necesidades urgentes de la Casa de Añorga:
- Inversión agrícola: Se reconocieron 200 ducados entregados diez años antes al difunto Joanes en forma de esquejes de manzano, y otros 200 ducados entregados a Christóval para nuevas plantaciones.
- Liquidez: Se aportaron 400 ducados en efectivo destinados específicamente a sufragar los numerosos pleitos pendientes.
El ajuar detallado en la escritura incluía ocho camas nuevas, lencería diversa, una taza de plata con concha dorada en el centro y dos cucharas de plata. Se estipuló además que, tras la boda, los suegros completarían la entrega con arcas, platos de estaño, utensilios de hierro y una caldera, elementos esenciales para el funcionamiento doméstico.
La gestión de Gerónima y el codicilo de 1710
La figura de Gerónima de Gorostiaga trascendió el rol tradicional de consorte. Su capacidad administrativa fue determinante para la recuperación de la Casa, hecho que Christóval reconoció explícitamente al final de sus días. En septiembre de 1710, estando enfermo en su casa de Oriamendi, Christóval otorgó un codicilo ante Sebastián de Cardaveraz en el que modificaba sus últimas voluntades para proteger el futuro de su esposa.
El reconocimiento a una vida de trabajo
En dicho documento, Christóval destacó «lo mucho que la dicha Gerónima a travajado en la Conserbacion y aumento de la dicha Cassa y en los seguimientos de los pleitos». En gratitud, le legó el usufructo vitalicio del manzanal del partido de Apaiztegui y estipuló que su hijo y sucesor, Joseph Christóval, debía garantizarle alojamiento digno (cuarto, aposento y cocina) y una ración de manzanas si decidía residir en la Casa Solar. En caso contrario, debía abonarle una pensión anual de cien reales de plata.
Vínculos espirituales y final de una etapa
La influencia de los Gorostiaga se manifestó también a través de Juan Martín de Gorostiaga, hermano de Gerónima, vicario de la parroquia de San Pedro de Lasarte y Comisario del Santo Oficio. En su testamento de agosto de 1719, Juan Martín nombró heredera universal a su propia alma, instituyendo capellanías bajo el patronazgo de Christóval y Gerónima, quienes quedaron encargados de administrar su patrimonio con fines piadosos. Juan Martín falleció poco después, el 10 de septiembre de 1719.
El ciclo vital de Christóval y Gerónima se cerró de manera casi simultánea. Ambos fallecieron en agosto de 1724 con apenas cuatro días de diferencia. Fueron sepultados en la tumba principal de la familia en la iglesia de San Sebastián El Antiguo, dejando a su sucesor, Joseph Christóval, una Casa Solar jurídica y económicamente restablecida.