Joanes de Añorga Oscáriz
La trayectoria vital de Joanes de Añorga Oscáriz discurrió en una de las etapas más convulsas de la historia europea. Nacido en San Sebastián el 2 de octubre de 1605 y bautizado en la parroquia de San Vicente, Joanes era hijo legítimo de Francisco de Añorga y Catalina de Oscáriz. Su gestión al frente de la Casa Solar coincidió con la crisis general del siglo XVII, un periodo de recesión demográfica y económica que golpeó con severidad las estructuras del señorío guipuzcoano.
Familia y descendencia
Para garantizar la continuidad del linaje, Joanes contrajo matrimonio con María Gómez de Egusquiza. De esta unión nacieron siete hijos: Christóval de Añorga Gómez de Egusquiza, quien estaba llamado a sucederle en la jefatura de la casa; Joanes, Sebastián, Francisco, Catalina Pérez, María Gómez y Mariana. A pesar de contar con una numerosa prole que aseguraba la sucesión biológica, la estabilidad patrimonial de la familia se vio seriamente comprometida durante su mandato.
El patrimonio ante la crisis del siglo XVII
Aunque la Casa de Añorga poseía un vasto patrimonio territorial sustentado en la producción maderera y el cultivo de la manzana —cultivo estratégico para la elaboración de sidra, bebida esencial para las flotas pesqueras y mercantes de San Sebastián y Pasajes—, la falta de liquidez se convirtió en un problema crónico. La coyuntura económica, marcada por hambrunas y guerras, dificultó la administración de las rentas y el cumplimiento de las obligaciones financieras.
La situación se tornó crítica cuando la Casa Solar fue objeto de un embargo judicial debido a las cuantiosas deudas contraídas con Antonio de Isasi, almirante de la Armada española y Diputado General de Guipúzcoa. La insolvencia de Joanes paralizó su capacidad de maniobra, impidiéndole disponer libremente de sus bienes.
Este bloqueo financiero quedó patente en 1627, cuando el general Miguel de Oquendo intentó comprar un monte propiedad de los Añorga. La operación fue interceptada judicialmente por Antonio de Isasi, quien interpuso la correspondiente demanda para evitar que el capital de la venta llegase a manos de Joanes, exigiendo que se destinase a saldar las deudas pendientes. El grado de asfixia económica se refleja también en pleitos menores pero significativos, como la demanda interpuesta por el sastre Juan Martínez de Iturgoyen, quien reclamaba el pago de 29 ducados por la confección de un vestido.
Un final sin testamento
Joanes de Añorga Oscáriz falleció en 1670 a la edad de 64 años, sin haber logrado revertir la difícil situación financiera de la familia. Su muerte añadió un nuevo grado de complejidad al futuro del solar: al fallecer sin haber otorgado testamento, dejó abierta la puerta a un enconado conflicto entre sus herederos. La ausencia de unas últimas voluntades claras desató una disputa por el patrimonio familiar que, lejos de resolverse en el ámbito doméstico, obligaría a sus hijos a dirimir sus diferencias en los tribunales, marcando el inicio de la gestión de su sucesor, Christóval de Añorga.