Francisco de Añorga Arizabalo
El siglo XVII representó para la Casa de Añorga una etapa de consolidación institucional bajo el mandato de Francisco de Añorga Arizabalo. Primogénito de Juanes de Añorga Berreyarza y María Alonso de Arizabalo, Francisco nació hacia 1575 y asumió la jefatura del solar tras el fallecimiento de su padre en 1595. Su gestión se caracterizó por la defensa de la indivisibilidad del patrimonio familiar y el fortalecimiento de los vínculos sociales a través de alianzas estratégicas.
El enlace matrimonial y la sucesión
La continuidad del apellido quedó asegurada mediante el matrimonio de Francisco con Catalina de Oscáriz. El enlace fue fruto de las capitulaciones nupciales firmadas el 13 de junio de 1604, uniendo a la casa de Añorga con el linaje de los Oscáriz de Hernani. De esta unión nacieron tres hijos que garantizaron la línea sucesoria: Joanes, quien heredaría el mayorazgo; Domingo y María Juan.
En cumplimiento de las disposiciones de su antecesor, Francisco mantuvo el vínculo y mayorazgo instituido en 1595 ante el escribano Martín de Ayerdi, asegurando que la casa y sus pertenecidos no se fragmentaran.
Alianzas familiares y dotes
La capacidad de gestión de Francisco se manifestó también en el matrimonio de su hermana, María Juan de Añorga, con Juan de Ollo (hijo de Sebastián de Ollo y María Pérez de Sasoeta). En las capitulaciones firmadas el 20 de julio de 1613 ante Nicolás de Ayerdi, Francisco se comprometió a dotar a su hermana con bienes significativos, lo que le obligó a recurrir a la venta de montes jarales de la familia:
- Dote económica: 230 ducados.
- Ajuar doméstico: Cuatro camas nuevas de pluma.
- Platería: Una taza de plata valorada en 14 ducados.
Privilegios y honras en San Sebastián el Antiguo
Fiel a la tradición de su linaje, Francisco custodió los derechos honoríficos de la familia en la parroquia de San Sebastián el Antiguo. Como «parroquiano antiguo» y fundador, mantuvo el uso de las dos sepulturas principales y el asiento de blasón en el primer banco del lado de la epístola, compartiendo este espacio de honor con la casa de Aramburu.
Disposiciones finales (1625)
Francisco de Añorga falleció en 1625. Poco antes, el 27 de enero de ese mismo año, otorgó su testamento en Hernani ante Nicolás de Ayerdi. En dicho documento, además de legar las legítimas correspondientes a sus hijos menores (200 ducados para María Juan y otros 200 para Domingo), nombró a su primogénito Joanes como heredero universal, mejorándolo en el tercio y el quinto de sus bienes.
Asimismo, dispuso que su viuda, Catalina de Oscáriz, conservara el derecho de habitación y sustento en la Casa Solar. Sus restos fueron inhumados en la sepultura principal de la familia en el presbiterio de la iglesia del Antiguo.